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Solo pude encontrar empleo como trabajadora sexual…

Tenía diecinueve años. Había terminado mis estudios secundarios y llevaba varios meses buscando trabajo. Una amiga me dijo que una forma de uno ayudarse era prestando servicios sexuales. Me dio un número telefónico. Estaba desesperada por mi situación económica. Muy nerviosa llamé y me dieron una cita, advirtiéndome que todo dependía de mis aptitudes. Me vestí sugestivamente y me dirigí hacía allá.

Era una casa de dos apartamentos independientes. Mi dirección indicaba que era en el segundo piso. Subí las escaleras y pulsé el timbre. Una mujer más bien cuarentona y de mirada alegre abrió la puerta. Preguntó mi nombre, sonrió y me hizo pasar. Respiré profundamente y seguí. El lugar estaba a media luz y no podía distinguir mucho. Sin embargo si pude presentir la presencia de otras personas. Casi estuve a punto de devolverme cuando la mujer me tomó de un brazo y me invitó a tomar un trago en la barra de un mueble bar que estaba en el extremo mejor iluminado de lo que parecía un salón amplio.

Era un cóctel muy fuerte que bebí de un tirón y que separó mi alma del cuerpo. Cuando terminé con mi cóctel La mujer se acercó y de la mano me llevó al centro del salón. Mis ojos que ya estaban mejor acostumbrados a la penumbra reconocieron como una especie de pista de baile con un pequeño reflector iluminando una cómoda butaca de cuero negro. La seguí dócilmente.

Una vez en el centro, pude ver a varios hombres rodeando la pista en tinieblas, en completo silencio y siguiendo sin perderse ni un solo de mis movimientos.

Si darme cuenta, la mujer hizo que me sentara en la butaca y me dijo que a partir de ese momento debía seguir las instrucciones al pie de la letra. Ni siquiera me resistí. A partir de ese momento todo sucedió muy rápido. La mujer me pidió que me quitara la blusa y el sujetador, dejando que mis tetas quedaran al aire y empezó a moverlas para que todos pudieran contemplarlas en su vaivén. Estaba asustada, pero mis pezones se endurecieron. La sensación de estar siendo observada hizo que me excitara y que mi coño se humedeciera.

De pronto uno de los hombres salió de la penumbra, se acercó y me dijo que me parara. Me pidió entonces que me desabrochara los jeans y luego me los bajó de un tirón junto con las bragas hasta los tobillos. Los dedos del hombre comenzaron a tirar de los vellos del coño. Me hizo sentar en el borde de la butaca, me abrió las piernas y abrió mi sexo con sus manos tirando de los grandes labios hacia los lados como para mostrarle a todos los demás mi chocha.

Enseguida introdujo el dedo índice hasta el fondo de mi coño e hizo girar la muñeca de su brazo para que entrara más adentro. Me sentía cada vez más excitada al verme así totalmente desprotegida, expuesta como animal en feria. Noté que el hombre quería ensayar el producto sexual para que sus clientes pudieran después gozarlo y disfrutarlo cuando me contrataran. Eso era yo, un juguete sexual. Yo no les interesaba como persona. Miré entre las tinieblas y vi a todos aquellos hombres con sus pollas en la mano frotándoselas, endureciéndolas, mirándome así, completamente desnuda.

De pronto, alguno de ellos se acercó y puso delante de mi cara su enorme polla. Era larga y gruesa. La introdujo en mi boca para que la lamiera y la mojara bien con mi saliva. Luego me pidió que me parara, me doblara por la cintura y me apoyara en los brazos de la butaca con las manos y abriera las piernas. Mis nalgas quedaron exhibidas al público en toda su plenitud. Mi cuerpo era esbelto, mi cintura estrecha y mis caderas eran muy admiradas por los hombres cuando iba por la calle.

El hombre se hizo de tras de mí y me metió su polla dentro de mi chocho. La sacaba suavemente y luego la volvía a clavar con fuerza mientras la mujer me sostenía de los hombros para que no pudiera eludir la presión. Sentí un poquito de dolor, pues mi experiencia sexual no había sido mayor cosa. Un vecino mucho mayor que yo me desvirgó cuando estaba en la secundaria , pero esa relación no duró mucho pues él se fue del barrio y no volvió a mi casa.
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Tras el baíle sexo

Me llamo Anita, tengo 19 años una vez estaba con mis amigas en un baile y de repente se me acerco Carlos, yo soy bajita, 1,62, delgada, tez blanca (demasiado), cabellos negros hasta la cintura, tengo un buen busto y una linda pero chiquita cola, la cuestio es que este grandote me encaro y nos pusimos a bailar, luego no sentamos y charlamos, y a cada rato me bajaba mi pollerita a cuadros blanca porque era re cortita y notaba como el me miraba, se hicieron las 3 de la mañana y salimos a tomar aire, en eso el me llevo a una plaza cercana y comenzo a besarme, sentia su lengua introducirse cada vez mas y sus manos recorrer mi espalda descubierta por el pañuelito que cobria apenas mis pechos, de repente senti su mano en mi cola, y al ver que me aferraba a sus pechos, en esa oscuridad me levanto la pollerita y comenzo a amasarme las nalgas descubiertas por mi cola less y luego a acariciarme el ano. Le dije que se detenga y que caminemos, no sabia que cerca estaba su depto, llegamos alli, compramos cuatro cervezas y subimos, alli tomamos juntos, en realidad tome mas yo, y entre risas comenzamos a besarnos y acariciarnos yo no daba mas y me entregue, me beso los senos, me saco el pañuelito y me desprendio la pollera, en eso me pidio que le alcance y baso que estaba en la mesa ratona, cuando me agache seti como me tomaba de la cintura y apoyaba su enorme lanza entre mis nalgas, me meneo las caderas como para meterla mas, se bajo el pantalon y me apoyo con el sli puesto, me manoseo los senos, subio a mi cuello y tamandome por alli, llevo mis labios hasta su boca, mioentras bajaba mi cola less, en eso me dio vueltas y tomandome del cabello me dijo “arrodillate”, yo lo hice y me introdujo su mienbro en la boca, en eso entro luis, yo trate de zafar pero me tenia de los cabellos y no me dejo, el paso a la cocina y carlos me dijo “sigamos”, nos sentamos, yo me cubri con un almohadon y seguimos tomando hasta que quede semi inconciente, el llevo mi boca a su pene y me dijo que me arrodille en el sofa, lo hice y de repente senti algo helado en la cola, era luis que me estaba mojando con servezo el ano, luego me comenzo a chuparlo, yo queria que saliera pero me tenia carlos del cabello, de repente me zafe y le dije que si querian los dos usaran crema para la cola, me sente encima de carlos y comenzo a penetrarme en la vagina, luego senti como me abria la cola luis y me ponia algo lubricante, cuando quise reaccionar carlos ahogo mi grito con una fuerte beso y luis me estaba ya bombeando, comence a disfrutar no solo por detras sino por delante, cuando acabamos estaba muy dolorida, asi que dormimos juntos los tres, a la mañana siguiente luis me acerco hasta la casa de una amiga y mientras ibamos en camino me pidio que se la chupara mientras manejaba, nunca lo habia hecho asi que accedi, le gusto tanto que paro el auto en un hotel y lo hicimos de nuevo, ahora cada vez que puedo me encuentro con el.

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Oscuridad Plena

En la casa de la finca ,alejada de la ciudad y en plena paz se encuentra nuestra finca,de gran extensión territorial… En la misma viven unos 20 empleados pero sus viviendas comunales estan bastante alejadas de nuestra casa… Hay tres señoras de servicio en la casa,los otros son todos hombres que trabajan el campo … Mi marido partió a la ciudad a atender asuntos de negocio y no volvería en un mes…Yo me mantenía leyendo mis libros al pie de la alberca,tomando el sol semi-desnuda o paseando por la finca… Una de las empleadas de servicio me había contado acerca de algunas ocasiones en que algunos obreros habían abusado de una o dos muchachas entre todos y me advertió que tuviese cuidado en mis paseos ,que no me alejase mucho de la casa…

Yo ,con mi aire altanero y de Dueña le diie que a Mi eso no me preocupaba ,que nada podría pasarme pues Yo era la Dueña… Esa tarde ,me adentré en el río y disfrutaba desnuda de la rica agua fría … Al rato me doy cuenta de un grupo de obreros que me observaban del otro lado del rio y quienes vestían solo pantalon… les ordene se retiraran para yo salir y vestirme,pero no me hicieron caso… Uno de ellos,muy corpulento y negro se metió al agua y me alcanzó,sus fuertes brazos rodearon mi cuerpo y con su grave voz me dijo que no gritara y que disfrutara el fruto de la finca… Me asusté mucho y si pensé gritar,pero luego me di cuenta de que era inútil y ya estaba siendo sacada del agua por este enorme hombre y sus amigos se acercaban a nosotros… Todos se desnudaron,sus enormes pijas negras colgaban de su pelvis cual si fueran caballos…
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Un loko

que ver mis años de gimnasio, ya que siempre quise mantener todo en su lugar. Junto con mi cabello rubio bien claro y suavemente enrulado. Mis ojos color miel y grandes, mis pechos bien erguidos, desafiantes, incitan, mi perfecta cola, bien parada, resaltada por la ropa que me coloco y mis buenas piernas, no pasan desapercibidas, realmente mis medidas quedaron en 95-53-92.

Hay que sumarle a mi esbelta figura, que vivo sola en un departamento de un edificio viejo, y en mi piso soy la única habitante.

Desde que vine de mi pueblo, allá por el sur, nunca tuve sobresaltos.

Atraída por la gran ciudad, buscaba hacer mi carrera y salir del aburrimiento.

Buscaba la aventura, rechazar pretendientes, nunca traer hombres a mi departamento, solo tener la cabeza puesta en mis metas, convertirme en una excelente profesora de matemáticas, ir a bailar, salir de compras, era lo que me gustaba.

Después de unos meses comencé a trabajar en un colegio importante de la ciudad, fue un buen salto.

Llegó un día, que el colegio decidió ir de excursión a un hospital psiquiátrico y a un parque, para que conozcan un poco los alumnos, como no habían muchos profesores que fueran a ayudar con la disciplina me invitaron y yo acepté, nos encontramos a la mañana temprano, nos dijeron a quien teníamos que ver allá y fuimos, éramos 4 profesores y unos 40 o 45 alumnos mas o menos.

Cuando llegamos nos recibió un jefe médico, y comenzamos la recorrida. Después de conocerlo, el medico de muy buen habito nos invito a conocer todo el hospital, así que lo hicimos sin problemas. Recorrimos habían sectores de recreación y de arte, muy interesante, luego llegamos a otra puerta pero el medico se dio vuelta y nos dijo –Acá hay pacientes aislados porque son peligroso, no creo que quieran verlos. Los 4 ya decidimos que no era lo mejor para los chicos, pero ellos insistieron, el medico nos explico que ninguno hablaba y que no hacían nada estando en sus celdas de altísima seguridad y que no había problema, ante estas garantías aceptamos, así que le dijimos que no había problema.

Ahí si estaban muy locos, a medida que pasábamos el medico nos contaban sus trastornos, era muy feo lo que contaba, hasta que llegamos a la ultima celda, había un sujeto sentado mirando al piso. Cuando nos vio, nos miró. Era castaño claro, de unos 35 años, pelo corto lacio, cejas muy tupidas, cara total de enajenado, gordo debía medir por lo menos 2 metros, su celda era muy fuerte se notaba, entonces el medico nos dijo porque estaba allí, era un depravado. El médico nos dijo que había violado cuatro mujeres, pero por habilidad del abogado estaba allí y no en la cárcel, aunque de cualquier manera, estaba loco. Habla poco, se masturba permanentemente y es muy peligroso hasta para sus compañeros.

Yo me quede helada al escuchar al medico y pensaba en lo sucio y vil del sujeto, él me miraba fijo y me dio mucho miedo, me quedé como atrapada ante tamaño del espécimen, los demás siguieron y yo parada por un segundo y mirándolo. Entonces el sujeto se agarró su miembro por encima del pantalón marcando un bulto enorme, luego me señalo y escuche un susurro creo o fue mi imaginación –La próxima sos vos mamacita. Yo me asuste muchísimo y salí casi corriendo, me integré al grupo y nos fuimos del manicomio.

No le di mucha importancia a lo sucedido, ya que empezó el turno de exámenes y tenia que probar si mis alumnos habían aprendido bien lo que yo les explicaba.

Un día como cualquier otro, llegue a mi departamento cansada de tener que soportar a 40 adolescentes alborotados, agotada completamente, con ganas de un baño caliente y dormir, cuando, después de entrar a mi departamento, encontré un papel abajó, lo abrí y lo leí “La próxima sos vos mamacita. Ya la vas a probar”.

Del terror, la carta se me cayó al piso y me senté en la silla temblando.

¿Cómo había llegado eso a mi casa?, ¿Quién lo envió?

El pánico me invadió de tal manera que no podía reaccionar.

Traté de calmarme y pensar. Busqué el número de teléfono del loquero en la guía y llamé. Me dieron con el médico al que le expliqué todo lo que decía la carta.

“Es rarísimo. El tipo está acá en su pieza, lo acabo de ver. No entiendo como pudo ser. Tal vez sea una casualidad de otra persona, si él no sabe donde vive usted ¿cómo va a mandarle una carta?”, dijo el médico, mitad extrañado y mitad sospechando que yo mentía.

Corté, y deduje que a la policía no podía ir, con esa carta y cuando averigüen que el loco está encerrado, van a pensar que la loca soy yo.

Esa noche casi no dormí. Cerré todas las ventanas, a la puerta le di doble llave, hasta la puerta de mi pieza cerré con llave.

Iba mirando para todos lados en la calle, hasta llegar.

Tenía miedo y era como que lo buscaba entre la gente, estaba paranoica.

Luego de otro día agotador de clases, volví a casa y con miedo abrí la puerta y miré al piso, pero por suerte no había nada.

Me acosté sin dormir, pues me tocaba limpiar todo.

Cuando terminé de hacerlo, me di un baño bien caliente, me dispuse a prepararme la cena.

Mientras estaba cenando, sonó el teléfono, contesté y escuché “La próxima sos vos mamacita”.Cuando intenté preguntar quien era, cortaron.

Ahora sí, sentí como el corazón parecía salirse del pecho, como un frío helado me recorrió el cuerpo, mis pierna temblaban de tal manera que me tuve que sentar.

¿Qué hacer?, llamar de nuevo era absurdo pero tenía que sacarme las ganas de saber.

Llamé haciéndome pasar por otra persona y hable con el medico, para saber que estaban haciendo ahora el loco. El medico me dijo –Acaban de terminar de cenar y se prestaban a dormir.

La confusión mezclada con el miedo eran totales.

¿Cómo? ¿Quién?

Esa noche, nuevamente me encerré toda y no dormí. Cualquier ruido me sobresaltaba, me daba terror. No sabía cuanto tiempo mas podría resistir así.
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En el cine

Mi nombre es Maria Eugenia soy una mujer divorciada de 34 años de buen ver que en una ocasión me sentía fatal así que decidí tomarme el día, me bañe y me vestí usando una falda larga cruzada bikini y un top y me fui a ver una película que tenias ganas hace tiempo de verla casi no había nadie en la sala así que me fui hasta arriba para estar a mis anchas pues me gusta sentarme de lado dando la espalda a la gente y como era de esos cines que le puedes quitar los antebrazos tuve dos lugares para mi sola mientras me tocaba, estaba absorta en la película cuando vi a una mujer de unos 40 años acercarse a dos lugares de donde yo estaba sentada y me dijo que como era posible que hiciera eso en un lugar publico. En esos días me sentía frágil y con ganas de estar con alguien ya que me había pasado viendo películas eróticas durante la noche aparte de que estaba en mi periodo de mi ovulación.

De pronto la dama me dijo que me iba a denunciar, yo le dije que no lo hiciera así que me dijo que no hablara y poniendo su mano en mis tobillos y como de rayo mi piel se erizo recorriéndome de los pies a la cabeza, ella se acerco mas poniendo de nueva cuenta sus dedos en mis pies yo en ese momento no sabia si gritar o levantarme cuando de pronto se puso a mi lado y con uno de sus dedos lo puso sobre mi boca como diciendo no te va a pasar nada guarda silencio, y relájate, me pregunto que estaba haciendo tan sola, no había problema en el cine ya que no a mucha gente le gusta las películas de arte y nada mas había una pareja en el frente y un hombre casi dormido, me tranquilizo y me guiño un ojo tomándome por la cintura para que me volteara mas en un instante había puesto a un lado la parte de mi falda dejando descubiertas mis nalgas las cuales empezó a acariciar por encima de mi bikini, hacia arriba y hacia abajo por todos los contornos estrujando y masajeando cada nalga y de ves en cuando tratando de posicionar sus caricias en mi entrepierna obligándome a mantener las piernas abiertas al cabo de un rato metió sus manos entre mis nalgas haciendo que su mano derecha quedara entre mis piernas y sus dedo pulgar a la altura de mi clítoris y me dijo que cruzara las piernas y apretara su mano, mientras ella la movía de arriba y abajo así mismo que yo mantenía atrapada su mano en la cercanía de mi pubis haciendo que experimentara sensaciones nunca experimentadas.
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Otra vez

Ese día, luego de haber sido mujer de Julio, en la tarde tenia cierto sentimiento de culpa pero a la vez recordaba cada instante de ese rato de placer sexual que tuvimos y en que por primera vez me sentí toda una mujer, recordaba su enorme pene y de solo pensarlo sentía que se me mojaba el calzón y deseaba que volviese a pasar, a pesar del dolor que me había causado tener tremenda verga dentro de mi los orgasmos que tuve fueron los mejores de mi vida.

Ala mañana siguiente luego de dejar a mi hijo en el colegio me quede sola en casa y estaba a la expectativa si Julio ese dia también no había ido a trabajar. Escuche ruido en el segundo piso y luego escuche su voz llamando a su perro, y como de costumbre no habia nadie mas en la casa; en ese momento senti cierto nerviosismo y tambien que mi corazon palpitaba mas rapido.Se me vino muchas cosas en la cabez pero no dejaba de pensar en el y en su cosota que me habia hecho vibrar como nunca.Fui a mi cuarto y decidi ponerme algo sexi porque pense que bajaria nuevamente a hacerme suya, me puse un top alicrado color celeste que me cubre solo las tetas y me queda ajustadísimo y un boxer, es decir un shorcito chiquito que me cubre apenas las nalgas alicrado del mismo color sin calzon y sin brassier, ese conjunto me habia regalado mi esposo hace un tiempo para usarlo en la intimidad, me puse una toalla encima y fui a la cocina en la espera que Julio bajara, ya era como las 9 y 30 de la mañana y el no bajaba; decidi tender en el suelo de la cocina una manta y lleve una almohada ademas de una frazada y una sabana y las tendi encima de la manta pero Julio no bajaba asi que decidi llamarlo con el pretexto de preguntarle si iba a querer menu ese dia.

-Julio, vas a querer que te prepare menu hoy?-le pregunte-.

-Si, ya bajo en un momento, me respondio.

A medida que esperaba me sentia mas nerviosa y a pesar de que era consciente de que lo que estaba haciendo estaba muy mal me moria de ganas por sentir nuevamente su enorme verga dentro de mi.Al ratito escuche que bajo por las escaleras, deje entreabierta la puerta de la cocina y me eche sobre la manta que habia tendido, de costado.Toco la puerta.

-Carmen, estas alli?

-Si-le dije-pasa por favor

Entro, estaba con un short y sin polo, al verme como que se sorprendio que lo esperara asi pero luego se acerco hacia mi, se acosto a mi lado y me empezo a besar sin antes cerrar la puerta de la cocina.Me beso apasionadamente y yo le correspondia con la misma intensidad.
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AMOR O SEXO

color natural y un liguero blanco.

Debo decir que cuando me vi al espejo vestido así, aunque no soy nada femenino y soy semi velludo mi trasero se veía riquísimo y el liguero y la tanga lo acentuaban de una manera muy rica, el atuendo lo completaba un brassiere rojo que se veía un poco cómico por los vellos del pecho pero como hago un poco de pesas mis pectorales parecían unas pequeñas tetas, todo esto lo terminaba con un par de zapatillas, al verme en el espejo aunque no me veía femenino si me veía muy rico.

Estaba viéndome cuando tocan a la puerta, yo me espanté pues pensaba que era mi esposa que había regresado y corrí a esconderme al baño con mi ropa de hombre para ponérmela sobre la otra ropa y que no se diera cuenta, pero mientras estaba poniéndome la ropa volví a escuchar el timbre de la puerta, poniéndome a pensar que no debía ser mi esposa pues ella tiene llaves y no tendría porque tocar dos veces, salí del baño y pregunté quien era, me respondió una voz varonil que reconocí, era la de mi vecino Raúl, un muchacho que vive solo y que nos hemos hecho buenos amigos, abro la puerta y me pregunta si hay luz en mi casa pues él se quedó a oscuras por un cortocircuito.

Yo me sentía un poco incómodo pues llevaba un pantalón y una chamarra, pero debajo estaba vestido con la ropa de mi esposa, sin embargo al mismo tiempo sentía un morbo muy especial de estar vestido así frente a otra persona sin que lo supiera, y mi culito cosquilleaba mientras me explicaba que había sucedido en su departamento, lo invité a pasar y sentarse mientras buscaba algún fusible para prestárselo, le ofrecí un refresco y aceptó, regresé con el fusible y el refresco y me senté frente a él platicando, en un momento me agaché a recoger algo del suelo y no se como, entre la chamarra que traía se vio el brassiere que tenía puesto, él me preguntó que traía puesto, y yo sin saber que responder le dije “nada” pero él insistió y mi mente trabajó en segundos y pensé que era el momento de tratar de realizar mi fantasía.
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Hola otra vez, este no es mi primer relato pero debo reconocer que llevo tiempo sin escribir. Os pongo en antecedentes. Soy español, 36 años, básicamente me lo hago con tías pero me encanta hacerlo con un tío de vez en cuando. Es puro morbo, la mayoría de las veces sin penetración, pero me encanta.

Tuve varias experiencias con hombres, la mayoría de ellos bisexuales como yo, pero es difícil. Mi bisexualidad es un secreto que comparto con poca gente de mi círculo y no puedo permitirme salir por ahí a pillar como si no pasara nada.

En eso que descubrí internet y concretamente el chat. En chueca.com encontré lo que buscaba. Montones de homos y bis chatenado unos con otros y la mayoría con el mismo objetivo: conocerse y en función de cómo vaya pasar un buen rato con poca ropa. La mayor parte de veces chateo desde mi trabajo en Madrid porque no tengo red en casa y durante esas horas cientos de tíos me han tirado los tejos. Los hay que van muy a saco, con lo que paso porque no me fío, demasiado evidente. Los hay muy gays, y lo respeto mucho pero si estoy en un canal bisexual es porque quiero bisexuales porque el sexo con ellos es el que más me gusta: sin complicaciones ni otras implicaciones que no sean el puro sexo y sobre todo que compartan conmigo el morbo de quien suele follar mujeres y hacerlo con un hombre es un tema de morbo y vicio. Como os digo, al chatear en el trabajo no ha habido forma de quedar con nadie en Madrid porque la mayoría proponen para quedar para tomar algo en horas que yo trabajo. Una vez quedé con uno a cenar pero era un tipo rarote del cual pasé, la verdad.
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Hola soy Leo. Tengo 25 años me gusta hacer deporte. Suelo ir al gimnasio a hacer musculación tres o cuatro veces por semana. Cuando estaba entrenando había notado últimamente que me miraba bastante una chica nueva. Era rubia, alta con buen tipo, con unas buenas tetas y más o menos de la misma edad que yo. Un día que no había mucha gente entrenando me acerqué a ella y estuvimos hablando. La verdad me cayó bien, me dijo que se llamaba Marina. Después de terminar le sugerí que si quería quedar para tomar unas cañas. Ella me dijo que sí. Después de ducharme la estuve esperando y nos fuimos por ahí. Estuvimos hablando mogollón de rato y me pareció una tía muy simpática. Al final quedamos en que teníamos que repetir y quedar más veces.

Al cabo de un par de días volvimos a vernos en el gimnasio y quedamos para salir el fin de semana. Estuvimos cenando en un italiano y luego fuimos por ahí de marcha.

A mí, la verdad, me parecía una tía muy atractiva y me lancé y le dije que me gustaba mucho. Marina se quedó muy cortada y me dijo que yo a ella también le gustaba, pero que me tenía que decir una cosa. Y de repente me soltó que en realidad no era exactamente una chica… que era un/una transexual, que se había hormonado pero que no se había operado el pene, porque decía que se sentía a gusto como era. Yo me quedé parado, y ella me dijo que ya sabía que iba a reaccionar así y que siempre le pasaba igual. A mí me gustaba mucho, así que, aunque no estaba muy seguro, le dije que me daba igual y que me atraía mucho.
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Ahora sé que soy bisexual

Un día llegue a mi casa como a las 9 de la noche y me encerré en mi cuarto donde tengo mi PC, entre a Todo relatos y busque las historias más leídas, mandé a impresión unas cuantas buscando excitarme lo suficiente como para masturbarme, mientras se imprimían fui a cenar y estaba muy nervioso, pues no sabía que me iba a encontrar en esta ocasión, terminando mis alimentos, volví a mi cuarto y me desnude, quedando únicamente en bóxer, comencé con la lectura por orden, una a una, mientras devoraba línea a línea, la excitación se fue apoderando de mi y mi miembro empezó a reaccionar sin siquiera tocármelo, estaba muy caliente, al terminar el 4° relato, sin notarlo siquiera, metí mi mano en mi bóxer y comencé a acariciarme la polla, sintiendo su calor y su hermoso grosor, me fascina mi verga, mientras continuaba con la lectura. En las ocasiones en que me encuentro solo, me gusta masajearme la verga y sentir como reacciona con las caricias que le doy, esa noche la sentía bastante grande pero no quería derramarme rápido, me levanté y busqué en el baño un frasco de aceite, volví a mi cama y esta vez me desnude por completo, continué leyendo y acariciándome las bolas, mi verga estaba totalmente erecta y, pronto, empezaron a salir mis líquidos preseminales, los recogí cuidadosamente con la yema de mis dedos y los llevé a mi boca, siempre me ha gustado paladear ese sabor, algo salado, viscoso pero atrayente, disfruto mucho saboreando mis propios jugos, cuando termine de leer los relatos, mi herramienta estaba a mil, me dolía un poco de lo erecta y apretada que la tenia, mis pezones estaban levantados, como esperando a que una boca ansiosa de proporcionar placer los chupara, los pellizqué ligeramente y noté que se alzaron aún más, tomé el frasco de aceite y rociando mi pene, lo dejé completamente lubricado, me masturbé suavemente tratando de prolongar el placer, mi mente divagó en los relatos, pensé que uno de los participantes de un encuentro entre hombres era quién me acariciaba, una de mis manos se hallaba recorriendo mi tallo, mientras con la otra, acariciaba mis testículos, la sensación era deliciosa, permanecí así bastante tiempo, al poco rato, mi dedo anular me llevó a conocer nuevas sensaciones, inicié las caricias en mi abertura posterior, como aún tenía algo de aceite sobre él, no me costó trabajo introducirlo en mi ano, sentí morirme de placer, ¡era una delicia!, moví mi dedo en círculos y cambiaba a meterlo y sacarlo de mis entrañas, divagando, pensando en la verga de uno de los personajes de los relatos que me fascina:

- ¡Qué rico lo haces Marioooooooo, uhmmmmmmm…!

Definitivamente no era mi intención hacerlo, se me salió sin pensar, la calentura me había hecho pensar que me estaban estrenando el culo, precisamente la persona que me llamó la atención en dicha narración, quien tiene una gran experiencia y deseo ser su mejor alumno, pues posee una de las mas ricas vergas que he conocido y que maneja con maestria, continué dándome dedo hasta que mi verga no aguantó un segundo más y exploto, los chorros de semen cayeron sobre mi pecho y cara, el sudor se deslizaba por mi frente, la calentura no había pasado a pesar de que ya había vaciado mi esperma, sin dejar que la excitación terminara, recogí el semen con dos de mis dedos, los metí en mi estrecho anillo, la mezcla de aceite y semen me pareció como un lubricante delicioso, continué explorando mi cueva con el movimiento de mis dedos, la sensación me llevó a niveles que jamás había experimentado, por primera vez deseaba y necesitaba un tolete de carne en mi ano, en cuanto finalicé con mi manipulación, quedé exhausto, recobrando la compostura me fui a duchar, estando allí nuevamente pensé en él, deseaba que me penetrara, pero esta vez imaginé que mi cogedor estaba sentado en el inodoro, completamente desnudo, mientras que yo me arrodillaba ante él para comerme a besos tanto su lengua como su verga, le daba la mejor mamada del mudo mientras el susurraba palabras amorosas dedicadas a mí, imaginé que lamía su larga herramienta con pasión, cuando estaba listo para darme por atrás, me sentaba sobre él para recibir por primera vez una enorme verga dentro de mi, no sentía dolor, únicamente placer, la ensartada era de maravilla, yo saltaba sobre aquella deliciosa torre de carne, sintiendo cómo, cada vez, la penetración era mucho más profunda, su lengua buscaba la mía para entrelazarse en el beso más delicioso que hubiera recibido jamás, continué gozando de su encantador pene hasta que se derramó abundantemente dentro de mi, uhmmm fue de maravilla, cuando me di cuenta, me estaba masturbando delicioso y un instante después vacié nuevamente mi leche, es lo que más deseaba en la vida, ser penetrado tan rico como lo había imaginado…

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